Que arda Mestalla

domingo, abril 12, 2015

Hay un proverbio del bushido — también llamado filosofía samurai — que sostiene lo siguiente: «si el agua sube, el barco sube también». Traducido al castellano de a mano viene a decir que si te ponen ante una situación de la cual eres experto, mientras más complicada sea esta, más aumentarán y se afilarán tus capacidades para hacerle frente. Nosotros ahora tenemos el agua tocándonos la nariz. Si aquél oriental de hace siglos tiene razón, podéis estar tranquilos: llega la diversión.
No sólo tenemos la batalla por la Champions en su momento más esplendoroso y encarnizado, sino que parece haber una consigna desde los más altos estamentos del fútbol español para hacernos torcer el brazo. Una vez más. Y todo ello el día que viene a tu casa el vecino; sí, aquél al que la última vez que le prestaste la cortacésped no te la devolvió. Total, para acabar cortando mal su césped. En esas estamos. Con el agua al cuello y clamando vendetta contra el mandamás y contra el vecino. Quizá alzando las blancas manos al cielo de Valencia no se consiga nada —excepto otra denuncia de algún estamento futbolístico—, pero seguro que la bonita escenificación da la vuelta al mundo y todos dirán solidarizarse con nosotros. Así funciona este teatro. Una cosa está clara, no podemos quedarnos callados ante este tipo de injusticias.


Mientras tanto, la mejor manera de soltar un poco de rabia acumulada es dejarse la garganta animando al equipo. Contra el Levante y jugándonos la piel a cara o cruz, es el momento idóneo para que Mestalla vuelva a arder. Y que el Levante arda con él. Seguro que el equipo recibe esto de buen grado. Tras dos partidos mediocres —aunque haya habido atraco de por medio, las sensaciones fueron las que fueron— el grupo ha de estar anhelante de recuperar sensaciones, volver a saberse una apisonadora, como lo ha sido en algunos momentos de la temporada (no en todos). Y también aprovechar para dejar claro que el valor — menudo eufemismo, total para no decir “los cojones” — no sólo los pone Otamendi; dejar claro que ellos también saben de eso y que son un grupo por encima de personalismos. Más aún después del último partido, tras el robo, el hambre y la rabia se acrecientan. Y qué mejor que un grupo de jóvenes para demostrar la rabia. La supuesta tara es ahora una ventaja.
Gota a gota el agua va subiendo, pero el barco también. La afición encendida y el equipo con más motivación tras el escándalo son una combinación explosiva. Jugamos en casa y eso se debe notar. Si a esto le añadimos que tenemos enfrente al Levante, el que no te devolvió la cortacésped, el cuadro no puede pintar mejor. Qué mejor momento para reengancharse que este. Pero mejor no pensar más allá del lunes. Partido a partido. Y que arda Mestalla. 

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