Desfile aéreo en Mestalla
sábado, octubre 25, 2014El templo se engalanó para recibir a su nuevo Dios. Tal cual. Así llego Peter Lim a los aledaños de Mestalla. Ascendido a los altares por la masa mientras saludaba sonriente, satisfecho, sabedor de que hoy tocaba fiesta después de diez meses de agónico proceso de venta. Sobre el terreno de juego, cual desfile militar, Mustafi y Parejo se pusieron el disfraz de avión de caza y sobrevolaron el área ilicitana para torpedear cualquier conato de sorpresa. Dos cabezazos inapelables que dejaban tocados de muerte a los franjiverdes de cara a una segunda parte con una aroma a fiesta más que embriagador.
El Valencia recuperó su once de gala después del tropiezo de Riazor y volvió a abonarse a la regla de tres en Mestalla. Tres goles, tres puntos. Tritranquilos, como diría cierto personaje culé. Si Carles Gil quiere quitarle la titularidad a Piatti tendrá que sudar sangre. El argentino hizo lo que mejor sabe: recibir en carrera, desbordar y poner el centro. Cierto es que es esférico en rara ocasión acababa en la testa de los nuestros, pero el que impactaba contra el defensor y acababa en córner se convertía en gol. Eficiencia en estado puro. El argentino puso dos balones medidos. El primero lo conectaba Mustafi y entraba lamiendo el palo derecho de Manu Herrera. El segundo lo peinaba Parejo después de un desmarque al primer palo al más puro estilo Alcácer. Cuatro córners, dos goles. Bienvenidos al Valencia de Nuno. No habíamos rebasado la primera hora de juego y el equipo del Turia ya ganaba por 2-0 mientras Lim experimentaba su quinto o sexto orgasmo en el palco. El centro del campo volvió a mostrar una imagen algo grisácea, solo André Gomes tuvo la oportunidad de arrancar los aplausos de Mestalla con un par de pases al hueco que solo ciertos genios aciertan a ver. Cierto es que el Elche fue una cenicienta sobre el verde, y una feria en la zaga. Solo Rodrigues consiguió poner algo de picante entre la dupla defensiva taronja.
En la segunda mitad más de lo mismo. El Valencia abría el juego a bandas para que Rodrigo, que sigue siendo ese “casi pero no” que todo el mundo espera que explote apuntaba una y otra vez la escuadra ilicitana sin demasiado acierto en sus roscas. Tuvo que volver el duende argentino a la salida de otro córner para que la cabecita de Paco Alcácer redondeará la fiesta valenciana. Y si Lim era el gran atractivo de la noche, Negredo tenía el honor de copar el segundo puesto. El madrileño salió rebasado el minuto 80 sustituyendo al propio Rodrigo después de que De Paul y Robert dieran descanso a Alcácer y Piatti. Tan solo unos centímetros le separaron de levantar Mestalla en sus primeros cinco minutos vistiendo la elástica che. El ex del City se marca una preciosa vaselina que puso el corazón del aficionado más viejo del lugar en jaque, pero fue el Elche el que dio final al desfile aéreo poniendo el tanto del honor con un cabezazo de Rodrigues.
Ganar al Elche era una obligación si la plantilla no quería desmentir a su técnico. Si se desea estar en Champions, no se pueden perder dos partidos seguidos. Ni Lim, ni Negredo. Volver a escuchar el himno de la máxima competición europea el próximo año será la verdadera victoria.

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