Oh capitán, mi capitán

viernes, febrero 13, 2015

Cuando somos pequeños y pensamos en el capitán, generalmente nos viene a la mente el quarterback del equipo, el que siempre acaba llevándose a la capitana del equipo de animadoras y al que todos adoran en los bailes de fin de curso, pero,  por definición, un capitán es la persona que encabeza, representa y está al frente de un grupo de personas que darían la vida por él en cualquier situación, y en el fútbol (que es lo que aquí nos atañe) es el jugador escogido para liderar al grupo, el que está llamado a representar a todos, tanto en los buenos como en los malos momentos y, al fin y al cabo, la extensión de su entrenador sobre el terreno de juego y el que les dice a sus diez compañeros lo que necesitan saber en cada momento del partido.

En sus casi 100 años de historia el Valencia ha tenido muchos y diferentes comandantes sobre el terreno de juego, desde Pepe Llovet (primer capitán en la historia del club che) pasando por capitanes míticos como Sócrates, Pasieguito, Penev, Mendieta y un largo etcétera, con nombres cargados de jugadores de relumbrón y que lograron títulos que jamás se olvidarán en la avenida de Suecia. Todos estos nombres hasta llegar al trío de capitanes de una de las épocas más doradas para el valencianismo, jugadores que levantaron trofeos, tan necesarios como casi olvidados en las orillas del Turia, estos fueron Cañizares, Albelda o el gran "Pipo" Baraja, que llego a decir: "El Valencia me marcó tanto, que dejé el fútbol porque no tenía ganas de vestir otra camiseta", palabras que resonarán con fuerza durante muchos años en la cabeza de miles de valencianistas, palabras de respeto y admiración hacía un escudo, que fueron perdiendo muchos capitanes en los años venideros.

Después de esta época dorada de comandantes de la nave, la afición tuvo que ver como algunos de sus capitanes más queridos, como Villa, tuvieron que abandonar el barco por necesidad, otros, como Soldado, por propia voluntad, dejando un regalo en forma de declaraciones que tampoco olvidaran en Mestalla, o jugadores como Miguel o Banega que, directamente, jamás debieron llevar semejante premio atado al brazo, ser capitán del Valencia nunca tuvo que ser algo azar, si no un merecimiento que portar con orgullo. Y si revisamos las épocas doradas del club, en todas, casualidad o no, el líder de la manada era un jugador que sentía el hierro de verdad, que sabía lo que pesaba la camiseta que llevaba y toda la gente que arrastraba detrás, como por desgracia, también ha pasado a la inversa.
Y en el año del relanzar valencianí, con un gran e ilusionante proyecto cociéndose a fuego lento, el club parece haber encontrado uno de esos jugadores que de verdad quieren llevar a su equipo a lo más alto y, como acordándose de los famosos dibujos de Oliver y Benji, el Valencia le ha vuelto a dar la batuta a su 10, un jugador que ha crecido dentro del club, capaz de dar la cara por sus compañeros cuando es necesario, o abrazarse con rabia a su entrenador después de sudar sangre para ganar un partido. Él es Dani Parejo o, como se ha ganado que le llamen en la capital del Turia, don Daniel Parejo.

Pero el camino no ha sido precisamente de rosas para que Dani se consagre como capitán che, más bien todo lo contrario. Parejo empezó muy joven jugando en el equipo de su Coslada natal hasta que, como muchos de los madrileños que destacan, el Madrid se fijó en él y comenzó su carrera en el club merengue siendo sólo un cadete hasta que, tras ganar el europeo sub 19, se consagró en el Castilla y llegaron para él unas palabras que, para bien o para mal, le marcarán su carrera deportiva. Y es que uno de los más grandes de la historia como Di Estefano diga de ti "Es el mejor talento de La Fabrica, un jugador fantástico, un fenómeno" tiene que marcar, y de que forma. De ahí llegó una cesión a Inglaterra, vuelta fugaz al Madrid y, previo paso deslumbrante por el Getafe, el jugador de Coslada llega al Valencia en la temporada 2011/2012. Tras un primer año y medio para olvidar, con escándalos de todos los colores y a punto de salir del club por la puerta de atrás hasta en dos ocasiones, llegó al Valencia el entrenador que le encontraría su sitio en su engranaje y del que desde entonces nadie lo ha movido, Ernesto Valverde le dio a Dani la libertad que necesitaba para sentirse importante en el Valencia y los aficionados vimos el cambio de un jugador que casi iba caminando sobre el césped, como si todo le diese igual, a un jugador sentado en una escalera, solo, mirando al infinito, derrotado y derrumbado, como cualquier aficionado de a pie, después de encontrar la mayor de las crueldades en una semifinal europea.

Después de mucho tiempo el Valencia ha encontrado, por fin, un digno portador del brazalete de la señera, un jugador que ha cambiado y crecido de la mano del club, una perfecta balanza entre la defensa y el ataque, el gol desde la segunda linea, como no se recordaba desde Baraja, un jugador al que no le puedes pedir la potencia de un gasolina pero si la fiabilidad y la seguridad de un diésel pero, sobretodo, una persona que, como el mismo ha reconocido, está muy feliz de pertenecer a este club.
El club y el jugador deben sentarse a negociar y dar su brazo a torcer para que esta historia no se rompa, el Valencia porque no puede permitirse el lujo de perder al "Príncipe de Coslada", ha estado demasiado tiempo buscando un jugador así y no sería de recibo que el Valencia, una vez más, le hubiese otorgado un doctorado con honores a un jugador para luego dejarlo marchar, y Dani porque sabe que este proyecto es importante y él está llamado a levantar muchos títulos con la zamarra che. Siéntese, pongan todos de su parte y que Dani Parejo sea el siguiente gran capitán.

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